COMO RECONOCER NUESTRO TIPO DE PIEL PARA CUIDARLO COMO SE MERECE

La piel se ha identificado comúnmente como la carta de presentación del ser humano. Algo que corroboran la mayoría de los dermatólogos cuando afirman que la piel es el fiel reflejo de la salud de cada persona.

La contaminación atmosférica, una mala alimentación, el tabaquismo o las temperaturas ambientales extremas suelen ser enemigos íntimos de una piel radiante y fresca. En nuestra mano está evitar que esos factores externos “destruyan” nuestra carta de presentación. Según los dermatólogos, la mejor manera de cuidar nuestra piel es conociéndola a fondo, ya que los productos y tratamientos varían dependiendo de si nuestra piel es normal, mixta, oleosa o seca.

Aunque la asesoría de un buen especialista puede darle información más clara y concreta sobre los cuidados específicos que su piel necesita, la siguiente información puede ayudarle a descubrir cómo es su piel y cómo tratarla.

PIEL NORMAL

Es fácilmente reconocible por estar siempre bien hidratada y tener una textura compacta. Sin embargo, los cambios naturales que experimenta el organismo con el transcurso de los años pueden provocar transformaciones.

PIEL SECA

Generalmente tiene poros finos, luce un tanto opaca y es más propensa a agrietarse.

 

 

PIEL GRASA

Se tiene este tipo de piel cuando las glándulas sebáceas producen grasa en exceso, lo que ocasiona la obstrucción de los poros. La ventaja de este tipo de piel es que envejece con mayor lentitud. Sin embargo, requiere de una higiene escrupulosa además de un tratamiento permanente de hidratación.

 

PIEL MIXTA

Por su parte, en el caso de las pieles mixtas, sea conseja usar productos específicos para piel oleosa a la hora de la limpieza, por ejemplo, jabones de limpieza profunda y astringentes. Para hidratar y protegerse del sol son convenientes los productos específicos para pieles normales.